Abrí la puerta y al final de una escalera ascendente estaba Casas.
Se me ocurrió que esa disposición de los ambientes, el hecho de que al abrir la puerta uno no tuviese más opción que ascender hacia, contenía un deliberado simbolismo. Por otro lado, pero en el mismo sentido, esta primera imagen no dejaba de tener un correlato con los hechos (no me animo a decir “realidad”): quiero decir, se marcaba la distancia entre un poeta en serio (Houses) y uno que hace lo que puede (este escribiente). Hacía mucho tiempo que no iba a una lectura, así que no pude sino experimentarme como un extranjero entre la fauna –en el mejor de los sentidos– literaria o bohemizante.
Había también un vaso al que estaba adosado Mairal.
El lugar, el C. C. Pachamama, estaba medio sold out. Yo no lo conocía y nuevamente caí en un momentáneo engaño: por fuera, es bastante feo: apenas una puerta y una pared con el nombre horriblemente escrito; pero por dentro es muy lindo, más bien amigable y simpático. Cinco poetas leyeron, con dispares resultados. Para no individualizar, cosa que sería muy desagradable en este caso, puedo decir que dos de los autores tuvieron una pobrísima performance textual, otro resultó interesante y a otro casi no lo pude escuchar, por encontrarme al lado de uno de los poetas que ya habían leído, quien se empecinaba en hablar con un confidente de un asunto que no parecía poder esperar.
Pero, como era esperable, el momento de Casas fue el más alto y señaló el límite. Su performance fue diferente no sólo por el texto que leyó (referido a Céline): los poetas anteriores leyeron sentados; Casas, en cambio, lo hizo de pie. Y esto me hizo pensar en que quizás haya ahí algo que pensar acerca de la comodidad y el compromiso con la poesía; que no solamente es poeta quien escribe poesía, sino también quien puede sostenerla con el cuerpo. Pero, en fin, tal vez sólo tuvo ganas de estar parado; de todas maneras, esa fue la impresión que tuve. El hecho de que estuviese parado también sumaba teatralidad y dramatismo al momento a causa de la posición de la luz, que lo iluminaba desde abajo dándole una siniestra fragilidad a toda la escena. Gran momento.
La velada se cerró, para mí, con la encantadora presencia de Alvy Singer, con lindas canciones que tienen –por lo poco que pude escuchar– cierto lejano gusto a cabaret francés, en algunos momentos, y también buenas letras. Hubo una de Leonard Cohen.
Y me fui mientras la música seguía sonando.
sábado, 14 de abril de 2007
lunes, 9 de abril de 2007
La propia ausencia
Me hubiese gustado ir a la charla con Tom Waits del sábado, dentro de las actividades del BAFICI, pero como no soy un auténtico fan supuse que esas pocas entradas merecían ser obtenidas por otros.
Los comentarios que andan por ahí hablan de una pobre labor de los entrevistadores, que habrían sido casi boludeados por Waits. Pero supongo que tampoco debe de ser fácil tener al tipo ahí enfrente. En fin, aquí algunas crónicas del acontecimiento:
http://encerradosafuera.blogspot.com/2007/04/tom-waits-en-vivo-en-el-bafici.html
http://forodecine.blogspot.com/2007/04/bafici-tom-waits-en-bafici.html
http://baficifreak2007.blogspot.com/2007/04/nota-tom-waits-en-el-bafici.html
Y una perla, al menos para mí que no estaba al tanto: el blog de... Telerman (¡!):
http://jtelerman.blogspot.com/2007/04/tom-waits-en-el-marco-del-bafici.html
(Noté que no hay comentarios en el blog del afrancesado: o no lo lee nadie o todos los comentarios son puteadas y no los habilita. ¿No sería mejor que se dejara de escribir pelotudeces y arreglara una puta calle o algo?*)
*Un comentario cargado de brutalidad y hasta –quizás– injusticia hacia el pelado, pero que no pude evitar.
Los comentarios que andan por ahí hablan de una pobre labor de los entrevistadores, que habrían sido casi boludeados por Waits. Pero supongo que tampoco debe de ser fácil tener al tipo ahí enfrente. En fin, aquí algunas crónicas del acontecimiento:
http://encerradosafuera.blogspot.com/2007/04/tom-waits-en-vivo-en-el-bafici.html
http://forodecine.blogspot.com/2007/04/bafici-tom-waits-en-bafici.html
http://baficifreak2007.blogspot.com/2007/04/nota-tom-waits-en-el-bafici.html
Y una perla, al menos para mí que no estaba al tanto: el blog de... Telerman (¡!):
http://jtelerman.blogspot.com/2007/04/tom-waits-en-el-marco-del-bafici.html
(Noté que no hay comentarios en el blog del afrancesado: o no lo lee nadie o todos los comentarios son puteadas y no los habilita. ¿No sería mejor que se dejara de escribir pelotudeces y arreglara una puta calle o algo?*)
*Un comentario cargado de brutalidad y hasta –quizás– injusticia hacia el pelado, pero que no pude evitar.
domingo, 8 de abril de 2007
Lucas, sus errantes canciones

Lucas Martí, el más interesante singer-songwriter de los últimos años (el otro talento es Coiffeur), publicó un libro de ilustraciones y collages. En general, este tipo de obras no tienen demasiada suerte desde lo estrictamente estético, pero quién sabe, tal vez en este caso las cosas sean diferentes.
Lamentablemente me perdí la presentación, a la que sólo hubiese querido ir para experimentar la cercanía del hombre que está en la izquierda de la foto, ser que –sin lugar a dudas– es un replicante. Nótese el sutil pero presente reflejo rojo en la mirada; préstese atención a ese horrible conjunto de jean, tan deudor de lo peor de los ochentas; no pasemos por alto tampoco la falta de emoción que este Nexus demuestra ante la música y las palabras que a su lado están teniendo lugar. En fin, creo que esto es evidente. A mí no me engañan.
Libro.
Lucas toca el 2 de mayo en La Trastienda.
martes, 27 de marzo de 2007
La violencia del Libro

La lectura en la cama es, como la masturbación, un placer fácilmente accesible, al alcance de casi todo el mundo. Por supuesto que ni siquiera hace falta un libro, podemos tomar una revista, una fotocopia, un panfleto o un cacho de diario viejo.
Pero cuando se trata de un libro a veces este placer encuentra un punto negativo, una circunstancia que anega el disfrute completo: a veces, el libro, después de unos cuantos minutos, "pesa", se vuelve carga; o –también– puede ser que la posición del cuerpo haga que los músculos y su tensión tengan más existencia que el texto, parcelando nuestra atención. Ese momento llega a un climax en el que el libro se vuelve literalmente insoportable; queremos seguir leyendo pero muscularmente esto no es posible.
Cuando nos declaramos derrotados por la situación, puede ocurrir que la pereza exija que en lugar de depositar el libro en la mesa de luz, simplemente lo coloquemos en la misma cama, al lado de nuestra cabeza, como si no quisiéramos dormir solos y el objeto fuera el sucedáneo de alguna amante perdida.
Pero el libro no siempre acepta estar en lugar de.
Ayer, por ejemplo, esta situación me ocurrió con Sobre Walter Benjamin. Vanguardias, historia, estética y literatura (pongo el título del libro porque quizás tenga que ver, quién sabe): en medio de la noche, la violencia del libro emergió con toda su pasiva furia: un rápido e imprudente movimiento de mi cuerpo, un cambio de posición nocturno, hizo que me diera la nariz de lleno contra el lomo del maldito libro.
Algunas lágrimas aparecieron contra mi voluntad.
Pero procuré pensar en alguna amante perdida para que, al menos, tuvieran más sentido.
jueves, 22 de marzo de 2007
Inquietud, paranoia e identidad

Como muchos jovenzuelos de temperamento más bien poco serio y con tendencia a la cachada, cuando comencé a utilizar el correo electrónico –creo que hacia finales de la década del noventa– ni siquiera pensé en usar mi nombre "real" precediendo al arroba. Por el contrario, intentaba que mi dirección electrónica tuviese algo de "onda" (cosa que, en general –hay que decirlo–, no conseguía). En ese plan, pasaron por mí nombres tan ridículos como "conlasogaalcuello@...", "elabiodebillyidol@...", etc. Luego, la llegada inevitable de los años hizo que me empezara a dar vergüenza responder a la pregunta "¿cómo es tu mail?" con direcciones de nombres así de estúpidos. Así que saqué nuevas direcciones en hotmail y ciudad simplemente usando mi nombre y apellido.
Pero como me sigue llegando una buena parte del volumen de mails que recibo a una cuenta de yahoo con un nombre vergonzoso, pensé en sacar una nueva. El procedimiento debía de ser sencillo: sólo tenía que ir a la página de yahoo y registrar una nueva id que fuese mi nombre y apellido. Fácil. Empecé a completar mis datos, coloque mi nueva id y toqué el botón para acabar con el registro. Pero algo ahí falló. Surgió el pasillo. El registro no podía hacerse porque la id que yo pretendía utilizar ya estaba ocupada.
Esa situación para alguien que se llamara –por usar un ejemplo clásico– "Juan Pérez" no debería resultar anómala, sino más bien completamente previsible. Juan Pérez entiende que su identidad puede fundarse en muchísimas cosas salvo en su nombre. Pero lo extraño es que mi apellido no es de la clase de los "pérez" sino que es un poco raro. De hecho casi todas las personas que lo tienen en este país son familiares directos míos. Podría darse el caso de que alguien afuera de la Argentina se llamara como yo, pero lo creo poco probable, ya que deberían de combinarse varias cosas: que tenga exactamente mi mismo nombre, que necesitara una cuenta de mail, que sólo la hubiese sacado en yahoo (y no en hotmail ni gmail, pues ahí yo soy dueño de mi propio nombre), que hubiese elegido la misma combinación que yo (por ejemplo: hay variantes como –para seguir con el ejemplo anterior– "jperez@", "j_perez@", "juan_perez@", etc.). En fin, es posible pero no muy probable.
También podía darse el caso de que alguien que me conociera lo hubiese hecho, pero ¿con qué finalidad? ¿Just to play mind games? También es posible, aunque no lo creo.
La cuestión llegó a inquietarme. Decidí hacer la única cosa razonable: mandar un mail a esa dirección explicando la situación y –como dijera Condorito– exigiendo una explicación.
Un respuesta a ese mail equivaldría a una intervención de lo lyncheano en la vida de un humilde criollo; esa imposible respuesta se me aparece similar a aquella escena de Lost highway en la que se encuentran en una fiesta (¿era una fiesta? ya no recuerdo...) el protagonista y un misterioso hombre maquillado que le dice que él está en su casa. El diálogo era:
Hombre Misterioso: ¿Nos Conocemos, verdad?
Fred: Yo diría que no. ¿Dónde cree usted que nos conocimos?
Hombre Misterioso: En tu casa. ¿No te acuerdas?
Fred: No, no lo recuerdo. ¿Está seguro?
Hombre Misterioso: Por supuesto. Es más, de hecho, ahora mismo estoy allí.
(El Hombre Misterioso esgrime un teléfono móvil y se lo da a Fred)
Hombre Misterioso: Llámame. Marca tu número.
(Fred marca su número.)
Voz Telefónica Hombre Misterioso: Ya te dije que estaba aquí.
Fred: ¿Cómo lo ha hecho?
Hombre Misterioso: Pregúntemelo
Fred (hablando al teléfono): ¿Cómo lo ha hecho?
Hombre Misterioso: Tú me invitaste. No tengo por costumbre ir allí donde no me llaman
Fred (al teléfono): ¿Quién es usted?
(El Hombre Misterioso prorrumpe en una carcajada estridente en persona y, a la par, por teléfono.)
La idea del desdoblamiento o los mundos paralelos me parece un tópico del que no me gustaría ser parte. Ahora me arrepiento de haber mandado ese mail, porque ¿y si me responde? O lo que es peor: ¿y si me respondo?
Fred: Yo diría que no. ¿Dónde cree usted que nos conocimos?
Hombre Misterioso: En tu casa. ¿No te acuerdas?
Fred: No, no lo recuerdo. ¿Está seguro?
Hombre Misterioso: Por supuesto. Es más, de hecho, ahora mismo estoy allí.
(El Hombre Misterioso esgrime un teléfono móvil y se lo da a Fred)
Hombre Misterioso: Llámame. Marca tu número.
(Fred marca su número.)
Voz Telefónica Hombre Misterioso: Ya te dije que estaba aquí.
Fred: ¿Cómo lo ha hecho?
Hombre Misterioso: Pregúntemelo
Fred (hablando al teléfono): ¿Cómo lo ha hecho?
Hombre Misterioso: Tú me invitaste. No tengo por costumbre ir allí donde no me llaman
Fred (al teléfono): ¿Quién es usted?
(El Hombre Misterioso prorrumpe en una carcajada estridente en persona y, a la par, por teléfono.)
La idea del desdoblamiento o los mundos paralelos me parece un tópico del que no me gustaría ser parte. Ahora me arrepiento de haber mandado ese mail, porque ¿y si me responde? O lo que es peor: ¿y si me respondo?
sábado, 17 de marzo de 2007
Se reedita el mejor disco de la historia

Parece que la delicada máquina sprout se pone a funcionar nuevamente.
Después de los rumores que hablaban de un nuevo disco –en preparación con el productor de siempre, Thomas Dolby– que al parecer se vio demorado y aplazado por problemas de audición de Paddy, va a salir ahora en abril una reedición del clásico Steve McQueen. La novedad está en que además de las canciones de ese disco, la reedición trae ocho versiones acústicas grabadas a mediados del 2005.
Por ahora está a la venta como single la versión nueva de “When love breaks down”; pude conseguirla y, aunque pierde el sabor original y está por debajo de aquella del 85, Paddy no parece perder sus poderes (igual hay que decir que se extraña la bella voz de Wendy Smith...).
¿Será esto el prólogo a una vuelta completa con nuevas canciones y hasta giras? Oj-alá...
Dando vueltas por la red en busca de reportajes di con esta entrevista de 1985 con el Record Mirror en la que para mi sorpresa Mr. McAloon hace referencia a un viejo conocido de todos nosotros:
“Hay un escritor sudamericano que ha escrito sobre un tipo que quiere reescribir Don Quijote (no la versión de Nick Kershaw) . . . Tengo esta loca idea de reescribir Thriller. Por supuesto mi versión deberá ser un intento fallido, dado que si resultaran canciones tipo Rod Temperton sería un plagiarismo. Quiero hacerme la idea que estoy reescribiéndolo y luego hacer algo totalmente diferente. Tomo mis ideas de todo tipo de fuentes, cosas extrañas que me despiertan psicológicamente. Voy a reescribir Thriller. Tengo el título para el tema principal . . . Voy a escribir un disco acerca de apariciones o fantasmas, pero dado que Thriller ha sido un éxito mundial, se ha convertido en otro objeto . . . Quiero tomarlo y hacerlo algo con eso."
Paddy reescribiendo Thriller es interesante, pero Michael “pierremenarizando” Steve McQueen sería muy lisérgico...
domingo, 25 de febrero de 2007
martes, 20 de febrero de 2007
La llamada
INTERLOCUTOR FREAK: Buen día, ¿está X?
YO:¿Qué X?
FREAK: Eh...
YO: Le digo porque yo también me llamo X, y quizás Ud. busque a otra persona...
FREAK: No... eh... a ver... ¿ese es el xxx6-xxxx?
YO: No, este es el xxx5-xxxx.
FREAK: Ah, discúlpeme, por favor. Yo quería hablar con X... que es muy directo, así como Ud. Lo que pasa es que tengo que encontrarlo urgente, porque se mandó una macana.
YO: (silencio)
FREAK: Sí, se compró una de esas cosas satánicas del rock, con cuernos y cadenas, y se la puso en el hombro. Ahora le va a salir un dineral sacársela ¿Entiende?
YO: Por supuesto.
FREAK: Le pido mil disculpas, es usted muy amable, voy a marcar de vuelta. Perdón.
YO: Listo. Chau.
La voz del tipo era muy parecida a la de Tangalanga, cosa que por un momento me hizo sospechar estar siendo sometido a una cargada. Pero parece que no.
Lamenté no haber seguido la conversación, porque la locura de este hombre parecía interesante, y además se notaba que estaba predispuesto a la charla. Creo que se sorprendió de que tomara el motivo de su llamada con naturalidad.
Después me di cuenta de que la diferencia entre su X y yo era de apenas un número (el seis —qué significativo– en lugar del cinco) y me inquieté.
Ojalá vuelva a llamar para poder preguntarle de qué demonios hablaba.
YO:¿Qué X?
FREAK: Eh...
YO: Le digo porque yo también me llamo X, y quizás Ud. busque a otra persona...
FREAK: No... eh... a ver... ¿ese es el xxx6-xxxx?
YO: No, este es el xxx5-xxxx.
FREAK: Ah, discúlpeme, por favor. Yo quería hablar con X... que es muy directo, así como Ud. Lo que pasa es que tengo que encontrarlo urgente, porque se mandó una macana.
YO: (silencio)
FREAK: Sí, se compró una de esas cosas satánicas del rock, con cuernos y cadenas, y se la puso en el hombro. Ahora le va a salir un dineral sacársela ¿Entiende?
YO: Por supuesto.
FREAK: Le pido mil disculpas, es usted muy amable, voy a marcar de vuelta. Perdón.
YO: Listo. Chau.
La voz del tipo era muy parecida a la de Tangalanga, cosa que por un momento me hizo sospechar estar siendo sometido a una cargada. Pero parece que no.
Lamenté no haber seguido la conversación, porque la locura de este hombre parecía interesante, y además se notaba que estaba predispuesto a la charla. Creo que se sorprendió de que tomara el motivo de su llamada con naturalidad.
Después me di cuenta de que la diferencia entre su X y yo era de apenas un número (el seis —qué significativo– en lugar del cinco) y me inquieté.
Ojalá vuelva a llamar para poder preguntarle de qué demonios hablaba.
sábado, 17 de febrero de 2007
miércoles, 14 de febrero de 2007
Después de San Valentín

Se limitan a mirarse en la oscuridad de la habitación, a degustar el silencio como si fuese una copa de un vino carísimo, con calma, haciéndole un lugar entre las dos bocas. No necesitan pronunciar el te quiero agonizante, comienzan la danza de esos muertos melancólicos alrededor de lo que solía ser ellos.
A veces, el cristal de la copa se rompe por la torpeza de las palabras y en lugar de estar en una elegante mesa de un restaurante que arbitrariamente ubicaremos en París (el lugar al que ellos, en un gesto que no despreciaba el cliché, suponían como el más adecuado para beber vino y mirarse en silencio) resultaba que no; que en realidad se encontraban en una taberna, sucia y solitaria, representando el cansador papel de dos borrachos pasados hasta la repugnancia.
Y, de pronto, la sorpresa de saberse gotas cayendo por la ventana.
Sólo La Ciudad, impermeable, contendrá su memoria, dulce leña del tiempo.
sábado, 10 de febrero de 2007
Policías y ladrones
En el affaire Di Nucci todo el mundo parece dispuesto a despedazar al tipo; se llega a hablar de "impunidad", de "vergüenza", incluso el patovica de la literatura nacional, el Sr. Nielsen, dice que este Di Nucci "no es un escritor" y que "no lo queremos en la literatura argentina" (!?), pero me parece que se deja de lado algo bastante importante: si una novela tiene –digamos– 250 páginas y este hombre plagió 40, eso lleva a pensar que las otras 210 las escribió él; o sea que no se puede decir que no es un escritor. Y parece que no tan malo si resultó premiado por personajes como Carlos Fuentes, Tomás Eloy Martínez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroni y Hugo Beccacece ¿O el premio se lo habían dado sólo por esas 30 o 40 páginas robadas? Eso hablaría muy mal del jurado...
Y aunque esas páginas fuesen cruciales para la novela, el haber escrito las páginas anteriores y las que les suceden supone un cierto trabajo ¿o no? Supongamos que alguien nos da 40 páginas de cualquier novela y nos dice "Con esto hacé otra novela": aunque esas 40 páginas permanezcan intactas no se puede negar el trabajo de escritura que supone contruir otro texto.
Y aunque esas páginas fuesen cruciales para la novela, el haber escrito las páginas anteriores y las que les suceden supone un cierto trabajo ¿o no? Supongamos que alguien nos da 40 páginas de cualquier novela y nos dice "Con esto hacé otra novela": aunque esas 40 páginas permanezcan intactas no se puede negar el trabajo de escritura que supone contruir otro texto.
jueves, 8 de febrero de 2007
De rebote: Cuestionario Proust
Vía Valley of tears y Tertulia Buitron; se propone responder el famoso cuestionario. Yo hice mi humilde aporte; hágalo Ud. también, si tiene ganas.
1. ¿El rasgo principal de tu carácter?
El creer fervientemente en que nada bueno me puede pasar, y que si me pasara sería sólo para prepararle el escenario a una desgracia de proporciones cósmicas
2. ¿Un defecto que no puedes dominar?
La intolerancia ante las conversaciones poco interesantes.
3. ¿Te consideras buena persona?
Ni siquiera me considero "persona".
4. ¿Por quién te cambiarías?
Por mi mismo hace diez años.
5. ¿Cuál es tu precio?
Entenderlo todo (pero, la verdad, no valgo tanto).
6. ¿De quién sientes envidia?
De Paddy Mcaloon.
7. ¿Cuál es tu ideal de felicidad?
Esa persona cuyo rostro aún no conozco, en cualquier lugar y durante toda la vida.
8. ¿Con qué error humano te muestras más indulgente?
Con las obras de los artistas sin talento.
9. ¿Ante qué eres intolerante?
Ante el hambre (y no hablo del estado del mundo, sino de mi propio estómago).
10. ¿Qué despierta tu ira?
Los muchachos de la banda llamada "Pier".
11. ¿Por qué serías capaz de matar?
Por hambre, pero no a un humano, quizás a algún pollo o un jabalí (para emular a Obelix).
12. ¿Qué cualidad prefieres en los seres humanos?
La sonrisa.
13. ¿Cuál es tu palabra favorita?
"Sí"
14. ¿Alguna obra de arte te parece insuperable?
Sí.
15. ¿Cuál es tu máxima en el trabajo?
"Menos es más", porque permite ejercer la pereza :)
16. ¿Qué crees aportar profesionalmente?
Desidia y perplejidad.
17. ¿Qué obra de arte te ha impresionado?
"El ruiseñor y la rosa" de Oscar Wilde, que es el punto más alto de la literatura.
18. ¿Conoces algún diseño perfecto?
No.
19. ¿Dónde te gustaría vivir?
En Stars Hollow.
20. ¿Música favorita?
Prefab Sprout, Velvet Underground, The Cure, Andrés Calamaro, The Clash, Smiths, Style Council, Tony Benett, Chet Baker, etc.
21. Un color
Negro.
22. Un poeta
Baudelaire.
23. Algo hermoso
Un espejo sostenido frente a mí :P
24. Un héroe
Joe Strummer.
25. ¿Cuál es tu asignatura pendiente?
Aprender "It had to be you" en el piano.
26. ¿Crees en la eternidad del alma?
Me gustaría creer pero no parece muy probable esa posibilidad.
27. ¿Cómo te gustaría morir?
Rápido y con elegancia.
28. Estado actual de tu espíritu.
Como en el MSN: "ausente"
1. ¿El rasgo principal de tu carácter?
El creer fervientemente en que nada bueno me puede pasar, y que si me pasara sería sólo para prepararle el escenario a una desgracia de proporciones cósmicas
2. ¿Un defecto que no puedes dominar?
La intolerancia ante las conversaciones poco interesantes.
3. ¿Te consideras buena persona?
Ni siquiera me considero "persona".
4. ¿Por quién te cambiarías?
Por mi mismo hace diez años.
5. ¿Cuál es tu precio?
Entenderlo todo (pero, la verdad, no valgo tanto).
6. ¿De quién sientes envidia?
De Paddy Mcaloon.
7. ¿Cuál es tu ideal de felicidad?
Esa persona cuyo rostro aún no conozco, en cualquier lugar y durante toda la vida.
8. ¿Con qué error humano te muestras más indulgente?
Con las obras de los artistas sin talento.
9. ¿Ante qué eres intolerante?
Ante el hambre (y no hablo del estado del mundo, sino de mi propio estómago).
10. ¿Qué despierta tu ira?
Los muchachos de la banda llamada "Pier".
11. ¿Por qué serías capaz de matar?
Por hambre, pero no a un humano, quizás a algún pollo o un jabalí (para emular a Obelix).
12. ¿Qué cualidad prefieres en los seres humanos?
La sonrisa.
13. ¿Cuál es tu palabra favorita?
"Sí"
14. ¿Alguna obra de arte te parece insuperable?
Sí.
15. ¿Cuál es tu máxima en el trabajo?
"Menos es más", porque permite ejercer la pereza :)
16. ¿Qué crees aportar profesionalmente?
Desidia y perplejidad.
17. ¿Qué obra de arte te ha impresionado?
"El ruiseñor y la rosa" de Oscar Wilde, que es el punto más alto de la literatura.
18. ¿Conoces algún diseño perfecto?
No.
19. ¿Dónde te gustaría vivir?
En Stars Hollow.
20. ¿Música favorita?
Prefab Sprout, Velvet Underground, The Cure, Andrés Calamaro, The Clash, Smiths, Style Council, Tony Benett, Chet Baker, etc.
21. Un color
Negro.
22. Un poeta
Baudelaire.
23. Algo hermoso
Un espejo sostenido frente a mí :P
24. Un héroe
Joe Strummer.
25. ¿Cuál es tu asignatura pendiente?
Aprender "It had to be you" en el piano.
26. ¿Crees en la eternidad del alma?
Me gustaría creer pero no parece muy probable esa posibilidad.
27. ¿Cómo te gustaría morir?
Rápido y con elegancia.
28. Estado actual de tu espíritu.
Como en el MSN: "ausente"
viernes, 2 de febrero de 2007
Pequeñas coincidencias que no conducen a ningún lugar pero que algo querrán decir en el mapa secreto del Universo

A partir del post sobre Adam Sandler, hace dos o tres días dos personas, en los comentarios, me dijeron que vea "Embriagado de amor", que parece que es imperdible. Pensé en bajármela inmediatamente, pero –oh casualidad– enciendo la tele y veo que anuncian que la dan en I-Sat este sábado a las 2200. Una casualidad, ok.
Hoy, viernes, me encuentro con un comentario de alguien que dice que a ella le gustó otra en la que también están juntos A. S. y Drew B., que no se acuerda bien el nombre pero que una canción de los Beach Boys es medio el leit motiv de la peli. Bueno, pienso otra vez en bajarla o tal vez alquilarla, pero vuelve a pasar lo mismo que antes: me siento a comer y cambiando de canales sin ton ni son veo que en TNT la estaban dando en ese mismo momento. ¿Qué me está pasando con Adam Sandler? o ¿Qué debo leer en estas sincronías? ¿Cuál es el mensaje detrás de estas señales? ¿Es raro, es una boludez o es una rara boludez?
Cada vez me pasan más seguido esta clase de coincidencias y cada vez en cuestiones más pequeñas e intrascendentes, pero no deja de ser inquietante pensar en la posibilidad de una gravísima cadena de azares que acabara produciendo quién sabe qué consecuencias. Sea lo que fuere, algo esta sucediendo.
Ah, "Como si fuera la primera vez" –acabo de verla– es una de las más lindas de mi historia personal; lo gracioso (con relación al título) es que tenía la sensación de ya haberla visto. Hacía mucho que no lloraba con una película.
Vindicación de A.S.: Evidentemente yo estaba en un error, tres pelis muy buenas justifican una carrera (y además se ve que pone especial empeño en las bandas de sonido; en ésta –entre otras canciones– sonaron "Another day" de Paul; "Drive" (!) de los Cars, "Lips like sugar", "Lovesong", todas versionadas). I was wrong.
viernes, 26 de enero de 2007
Loser night viendo Vh1

Todas las películas de Adam Sandler son intolerables, al menos para mí. Pero hay una que se salva; es más, hay una que me encanta (y, claro, no me debe de pasar sólo a mí): The wedding singer. Hay que decirlo: qué bien está el tipo en esa; en general es un pesado, pero ahí hizo todo perfecto.
Y encima hay una escena en la que él ve como, después de una noche de tragos, Julia (Drew Barrymore) que se siente mal, se va con el imbécil con el que se estaba por casar, y suena esta maravilla de los Furs:
Serán sólo 10 o 12 segundos, pero valen la película. Me hizo acordar a un momento similar, mucho mejor en realidad, que pasa en Casi famosos: cuando William está viendo cómo los médicos intentan salvarle la vida a Penny Lane con un lavado de estómago, y suena "My cherie amour". Y el contraste es tan intenso...
Momentos perfectos.
lunes, 22 de enero de 2007
Volviendo del Cine: "Arizona Sur"
La sala del "Tita Merello" estaba casi tan desértica como el pueblito en el que el relato sucede. Así que esa sincronía de ausencias entre aquél lado de la pantalla y éste predispuso bien para encarar Arizona Sur. Si bien yo sabía que las críticas no eran buenas, tenía expectativas: por el nombre y porque la cosa venía de road movie.El argumento que dispara la película es el siguiente: una mujer de sesenta años (o setenta, no lo recuerdo) es encontrada en una especie de estado de shock, no habla y está como muerta. Los hijos de esta mujer, Remo (Nazareno Casero) y Walter (?), llaman al médico, quien luego de revisarla les anuncia que está embarazada. A partir de allí se inicia la búsqueda del hombre que la embarazó para que "se haga cargo".
La película, por lo que yo alcancé a entender, tiene dos planos narrativos: uno es el que cuenta la historia de Remo y su búsqueda; el otro plano es llevado adelante por la voz de una especie de investigadora que cuenta la historia de Giácomo Eneas Surlengui, el hombre italiano que ha embarazado a la antedicha mujer. Sin embargo, hay momentos en que los planos se cruzan cuando la historiadora (que está en un colegio, si no recuerdo mal) habla directamente con Remo.
Por una parte, me resultó interesante la cuestión de los nombres: en primer lugar, yo no sé si es por la presencia del apellido "Casero" en el medio de todo esto o por qué, pero el apellido "Surlengui" a mí me suena muy "Cha cha cha", lo encuentro pariente de "Fatigatti", de "Capusotto", etc. En fin, de todas maneras eso es anecdótico.
Pero, yendo a la película en sí, Arizona Sur puede funcionar como sinécdoque de la Argentina, creo. El relato se articula a partir de la búsqueda del origen y la identidad; y si consideramos que a medida que la película avanza se nos cuenta que Giácomo es una especie de semental que fue recorriendo todos los lugares que pudo para embarazar mujeres, para procrear, puede parecer demasiado explícito que se llame "Eneas" y que Casero, su hijo, se llame "Remo".
El lugar, este pueblito, tiene la misma característica que tenía y sigue teniendo la Argentina: la escasez de población, por lo que la función de este "embarazador" italiano viene a llenar ese vacío (y el tipo les llena el vacío a viejas, a feas, a cualquiera que se le ponga en frente). Arizona/Argentina es así un lugar que tiene su origen afuera, que es gracias a un otro extranjero, y que está llena de hijos en estado de yecto que buscan que alguien "se haga cargo".
Toda la serie de hijos de Eneas se distiguen por una marca en el cuerpo, más precisamente en los dedos de los pies, que están unidos por una membrana interdigital, como fuesen la evolución de una especie nadadora. Esto es interesante porque el paisaje es más bien desértico, y en un momento se habla de un lago que se secó. Es decir, como si esta gente fuese una especie que debió adaptarse a la mutación de su ambiente y que quedó medio descolocada. Y si nos tomamos del nombre "Eneas" también debemos pensar en que se trata del inicio de una estirpe, de un imperio que terminó muy mal; salvadas las distancias entre Roma y la Argentina, me parece que da para pensar (un poco nomás, tampoco es para tanto)
Hay otras cosas que son símbolos demasiado marcados: una hostería que se llama "El Paraíso", una suerte de garito-cabarulo con fuego (sí, llamas) y decadencia, que uno puede entender como "El infierno", una chica que salva a Remo de una situación comprometida y que parece un hada, en fin.
De todas formas la película no cuenta sólo el origen y el desconcierto frente al desconocimiento de la propia identidad, sino que sobre el final plantea un nuevo comienzo, así que en ese sentido hay un sesgo optimista.
Como espectador, la primera media hora está muy de más, debería haber durado la mitad, porque para ser una road movie pasa poco en esos momentos. Las actuaciones (salvo el que representa al italiano) son más bien flojas; uno podría creer que el tono un poco desganado de Casero fue sugerido por el director, pero si fue así fue un error. Se plantean cosas interesantes de manera poco interesante, ese podría ser un diagnóstico.
Sin pensarlo demasiado, ahora mismo se me ocurre que hay dos clases de películas (¡qué aserción tan definitiva!): una es la del modelo hollywood, que te somete a su ritmo y te coloca en un estado de shock que impide el pensamiento; las otras son películas que tienen aire, que te dejan tiempos o espacios para que vos relaciones, encuentres referencias, te muevas dentro de ella. No digo que una sea mejor que otra, es la misma diferencia que hay entre el beso de tu novio/a y una sesión de dominación: son gustos ¿no?
Pero me parece que esta tiene demasiado aire por momentos.
martes, 16 de enero de 2007
Lecturas de verano
Casualmente hoy sintonicé Gran Hermano (y digo "casualmente" no porque quiera esconder un placer culposo bajo la máscara del que dice no mirar televisión, pero lo cierto es que este programa no me interesa). Miré. Al parecer hacían una especie de selección de los mejores momentos (highlights de la intrascendencia); o sea, la mano sobre el control remoto ya temblaba de impaciencia por un cambio y fuera.
Pero ocurrió que uno de los "momentos" seleccionados fue una irrupción literaria dentro de la casa. Sí, según un comunicado, leído con cierta dificultad por una de las participantes, "reconocidos personajes del ámbito de la cultura" habían seleccionado una serie de libros para que estos jóvenes leyeran (los "reconocidos personajes de la cultura" eran "Solita", Pinti, etc).
Tras un primer momento de desconcierto frente a la pila de libros, los habitantes de la casa deslizaron frases como "¿Cuál es el más fácil para leer?", o "Éste lo recomendó Pinti", e incluso se permitieron burlarse de su nula afición por la lectura al comentar "Yo sólo leo horóscopos". Ahora bien, lo que me resultó de un mal gusto innecesario fue la intención de parte del programa de hacer quedar a estos muchachones como unos brutos. Porque, luego de que todos se hubieran repartido los libros que habían elegido, la siguiente escena mostrada fue un momento de perplejidad semántica entre dos de los señores, quienes se inquietaron ante la primera frase que leyeron. La frase en cuestión hacía uso de la palabra "ambivalente", cuya acepción no les era familiar. El más audaz de los dos arriesgó una definición: "es cuando es una cosa pero es otra".
Pero me quedé pensando en qué hubiera pasado si la jugada de los libros, en lugar de dar pie al obvio comentario "¡qué bestias!" (como si fueran 18 manolitos de Mafalda), les hubiera salido mal. En un universo paralelo, los libros repartidos en la casa alteran por completo el clima y las relaciones. Ya nada les importa sino la literatura. La casa deja de ser un espacio social y se convierte en 18 soledades y sus lecturas. Ya no hay confesiones escandalosas ni jugueteos sexuales. Sólo se lee.
Es el fin del programa, porque nada más aburrido que ver a un tipo con un libro en la mano durante horas. Incluso se podría pensar en consecuencias no previstas: tal vez la gente no sólo apaga la televisión sino que, también, por curiosidad, consigue alguno de los libros que los participantes leen. Las ventas de libros se disparan de manera insólita y una fiebre literaria arrasa Argentina.
O simplemente cambian de canal, claro.
Pero ocurrió que uno de los "momentos" seleccionados fue una irrupción literaria dentro de la casa. Sí, según un comunicado, leído con cierta dificultad por una de las participantes, "reconocidos personajes del ámbito de la cultura" habían seleccionado una serie de libros para que estos jóvenes leyeran (los "reconocidos personajes de la cultura" eran "Solita", Pinti, etc).
Tras un primer momento de desconcierto frente a la pila de libros, los habitantes de la casa deslizaron frases como "¿Cuál es el más fácil para leer?", o "Éste lo recomendó Pinti", e incluso se permitieron burlarse de su nula afición por la lectura al comentar "Yo sólo leo horóscopos". Ahora bien, lo que me resultó de un mal gusto innecesario fue la intención de parte del programa de hacer quedar a estos muchachones como unos brutos. Porque, luego de que todos se hubieran repartido los libros que habían elegido, la siguiente escena mostrada fue un momento de perplejidad semántica entre dos de los señores, quienes se inquietaron ante la primera frase que leyeron. La frase en cuestión hacía uso de la palabra "ambivalente", cuya acepción no les era familiar. El más audaz de los dos arriesgó una definición: "es cuando es una cosa pero es otra".
Pero me quedé pensando en qué hubiera pasado si la jugada de los libros, en lugar de dar pie al obvio comentario "¡qué bestias!" (como si fueran 18 manolitos de Mafalda), les hubiera salido mal. En un universo paralelo, los libros repartidos en la casa alteran por completo el clima y las relaciones. Ya nada les importa sino la literatura. La casa deja de ser un espacio social y se convierte en 18 soledades y sus lecturas. Ya no hay confesiones escandalosas ni jugueteos sexuales. Sólo se lee.
Es el fin del programa, porque nada más aburrido que ver a un tipo con un libro en la mano durante horas. Incluso se podría pensar en consecuencias no previstas: tal vez la gente no sólo apaga la televisión sino que, también, por curiosidad, consigue alguno de los libros que los participantes leen. Las ventas de libros se disparan de manera insólita y una fiebre literaria arrasa Argentina.
O simplemente cambian de canal, claro.
viernes, 12 de enero de 2007
Brechtian punk cabaret : The Dresden Dolls

Si alguien no conoce los conoce, que no dude en conseguir el disco nuevo Yes, Virginia (en realidad salió a mediados del año pasado). Canciones sostenidas sólo por el piano y la voz de Amanda Palmer (que además es una belleza) y por la batería de un tal Brian Viglione. Uno de "los discos" del 2006.
La página oficial es muy linda también.
lunes, 8 de enero de 2007
El método Fresán

A veces sucede que durante algunos días –a veces semanas enteras e incluso meses– nos vemos deambulando por la inquietante vereda del writer´s block. Las ideas no acuden con la puntualidad acostumbrada, el relato parece achancharse, nuestra propia letra nos resulta repulsiva y hasta vulgar, o simplemente cedemos ante la tajante resolución de encender la tele.
Pero, yo ya no me preocupo, encontré una fórmula que me está dando buenos resultados: me basta con iniciar cualquiera de los textos que componen La velocidad de las cosas y ya; las cosas vuelven a su lugar y la (en mi caso, humilde) maquinaria se pone en funcionamiento otra vez.
Tres caracterísicas de los cuentos de este libro que funcionan perfectamente a la hora de ayudar a destrabarse: está claro que un rasgo de estos textos es la cantidad de líneas narrativas que se abren a cada rato, y cada una de ellas permitiría una hipotética continuación por quien quiera recoger el guante; en segundo lugar, no se nos deja de hacer sentir que estamos dentro de la literatura. Indudablemente, los recorridos laberínticos de una narración que se complace en la adición (de nombres, de espacios, de temporalidades, de recursos) responde a una intencionalidad –un poco traviesa– de jugar con el lector.
Y esto último es lo más interesante para el que padece de writer´s block: la cuestión de la adición y cierta desmesura que plantea que cada movimiento de la conciencia narradora es posible de ser incluido dentro del relato. Estos cuentos de Fresán (hablo tan sólo de este libro) son como un tipo lleno de merca que no para de hablar: en un momento tenés ganas de decirle "¡Callate!". Y por eso es bueno para nuestra propia escritura, porque no nos queda otra que comenzar a narrar para que él se calle, nos obliga a iniciar nuestra propia conversación.
(Aclaro que me parece que Fresán es un buen escritor, por las dudas)
martes, 2 de enero de 2007
¿Y cómo ser feliz?

Gracias a que en stay free pusieron Travesía Ideal de Spleen pude escuchar entero un disco que en su momento no compré (no recuerdo por qué) y que luego se volvió medio inconseguible. La canción estrella era “Ser feliz” (también canción de apertura de “Sábado maldito”); en mi opinión, uno de los puntos más altos del indie de la segunda mitad los 90 junto con (tiro un poco al voleo): “Planes”, de Perdedores Pop; “Amor vagabundo” de Leo García; “Melanie”, de Giradioses; una de Suavestar que no me acuerdo...
1
Ante todo plantearse la felicidad es una estupidez que, además, tiene el mal gusto del lugar común. Pero el punto es que me di cuenta de que, desde hace algún tiempo, ya no pensaba más en aquello de “ser feliz”, ni siquiera para reírme de lo tonto que resulta.
No sé si es una cuestión interesante, probablemente no lo sea.
Y está claro que, si uno se plantea el tema, es porque está muy muy lejos de ese supuesto estadio. La felicidad, si ocurre, si existe, sucede mientras uno no se da cuenta ¿no? Algo parecido decía Kundera en La insoportable... cuando hablaba de la situación del hombre luego del paraíso: mientras estuvo allí, mientras no había conciencia, era feliz (y la falta de conciencia la ejemplificaba en la relación de las personas con todas las cuestiones escatológicas: en el Edén no existía el asco. Aunque, ahora lo recuerdo, Kundera también decía que el del paraíso no era todavía “el hombre”, sino que se convirtió en “hombre” luego de la expulsión). Hasta ahí la perogrullada.
2
Creo que pocas veces en la vida –al menos en mi propia experiencia– uno tiene la lucidez como para darse cuenta de que está siendo feliz. Y cuando uno está siendo feliz y, de golpe, se da cuenta de ello, indefectiblemente esto arruina un poco el momento, lo degrada.
De este modo, da la sensación de que el lugar de la felicidad está el pasado no porque “el-tiempo-todo-lo-mejora” sino porque el tiempo es el que la erige y la moldea. La felicidad necesita de esa mano autoral; el reconocimiento nunca es en tiempo presente, y esto hace que muchas veces tomen cuerpo cadáveres de momentos que nunca fueron felices en verdad.
La felicidad es siempre exhumación.
3
Si uno, afectando inocencia, busca en la red y escribe “ser feliz” en google se encuentra con que, por ejemplo, hay cursos para serlo. Y también hay muchos, muchísimos consejos. Por ejemplo: “Hacer algo divertido que no hayas hecho recientemente”, “Cuando dudes de actuar, siempre entre "hacer" y "no hacer" escoge hacer. Si te equivocas tendrás al menos la experiencia”, etc. Éstas, por supuesto, son palabras muy elementales para gente primitiva (yo también soy una persona primitiva, pero de estos “consejos” paso).
Más allá del mal gusto de la escritura de autoayuda, el problema está en que estas personas confunden la felicidad con la praxis vital. Porque, después de todo, no está tan mal la idea de –por ejemplo– “siempre entre `hacer´ y `no hacer´ escoger `hacer”, pero esto no tiene nada que ver con la felicidad, sino que –en todo caso– puede ser una fórmula efectiva para poner en marcha a las personas timoratas.
Acumular experiencias, si bien es tal vez la mejor opción de las disponibles, no me parece una forma de la felicidad, aunque Camus haya escrito que es una buena manera de responderse la cuestión del suicidio. Pero ese es otro tema.
4
Nicolás Rosa, quien falleció hace poco, hablando acerca de “lo poético”, me ayudó a entender el carácter de ese fantasma elusivo que es la “felicidad”: Rosa consideraba que la poesía no es un género, porque podemos encontrarla tanto en una película como en un cuento o en una escena de la vida cotidiana. Entonces la definía como un “sistema de interferencia tanto del mundo natural como del mundo racional y del mundo literario, si entendemos que los mundos sólo son órdenes de la razón mientras que la poesía los desdeña. No es que la poesía sea irracional, está fuera del cómputo de la razón (...) es sencillamente una cosa con la que, a veces, muy pocas, tropezamos en nuestro camino”. Este pequeño párrafo da tan justo en clavo que asombra.
La narración, lo sintagmático, es posible de ser homologado con la vida, con el día a día. De este modo, lo que caracteriza a la existencia es su “sintagmaticidad”, por decirlo del alguna manera. Pero a veces –pocas, como dice el profesor Rosa–, dentro de la prosa sucede la poesía, que es la felicidad. De ahí que, al menos para mí, el ideal de lo “literario” sea la prosa poética: el ansía de tenerlo todo.
Ambas (poesía y felicidad) comparten ese rasgo, esa naturaleza, que las ubica más allá de la razón (más allá de la conciencia, también, como en el Edén); ambas se construyen en la negación de un mundo que a cada momento se revela impúdicamente uniforme (en una uniformidad que se enmascara en lo diverso); ambas se mueven en una alegre oscuridad.
5
Y ahí lo entendí –tal vez vos ya lo hayas descubierto hace tiempo y me mires con una sonrisa–: la felicidad es –como la poesía– un sistema de interferencia, que hace que cada tanto la vida se salga del libreto, que el guión se altere, y lo poético, dentro de nuestra narración, suceda.
*Esta manera de entender este simpático estado, que tanta gente busca, prescinde del recurso extremo y dudoso de tener hijos (que para mucha gente debe de ser el grado máximo del “ser feliz”).
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